Categoría: Ayudar

El Tiempo es de Dios

Hace muchos años un ministro iba a caballo para tomar el tren, cuando se dio cuenta de que había un lugar en el campo donde […]

El Viejo Molino

En el reinado de Federico, rey de Prusia, había un molino cerca de Potsdam, el cual interceptaba la vista de las ventanas de Sans Souci. […]

Prestando al Señor

Una vez un padre le dio a su hijo una moneda, y le dijo que podía gastarla como quisiera. Más tarde, cuando le preguntó qué […]

Patada Salvadora

Un tren del sudeste de Norfolk rodaba a treinta y ocho kilómetros por hora. De repente el conductor, Robert Mohr, descubrió un objeto sobre los […]

Sirviendo al enemigo

Watchman Nee cuenta la historia de un cristiano chino que tenía un arrozal junto a otro cuyo dueño era comunista. El cristiano irrigaba su arrozal […]

Palabras Positivas

Él siempre se metía en problemas en el colegio, así que cuando los padres del muchacho de tercer año recibieron una llamada más para reunirse […]

El Necesitado

Después de una noche de lluvia copiosa y de rugidos de viento, me desperté con el sonido del teléfono. El huracán había dejado a más […]

El Alacrán

Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el alacrán lo picó. Alguien que habí­a observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

El Reo

Un anciano que viví­a solo, querí­a (como todos los años) plantar patatas en su patio de atrás, pero arar la tierra era un trabajo demasiado pesado para un hombre de su edad.

Su único hijo, José Angel, quién solí­a ayudarlo, estaba preso por homicidio. El anciano decidió escribirle una carta a su hijo, explicándole su problema:

Querido José Angel:

Heredero al Trono

Erase una vez que un reino europeo estaba regido por un rey muy cristiano, y con fama de santidad, que no tení­a hijos. El monarca envió a sus heraldos a colocar un anuncio en todos los pueblos y aldeas de sus dominios. Este decí­a que cualquier joven que reuniera los requisitos exigidos, para aspirar a ser posible sucesor al trono, deberí­a solicitar una entrevista con el rey.

A todo candidato se le exigí­an dos caracterí­sticas:

Cena con Jesús

Ruth miró en su buzón del correo, pero solo habí­a una carta. La tomó y la miró antes de abrirla, pero luego la miró con más cuidado. No habí­a sello ni marcas del correo, solamente su nombre y dirección. Leyó la carta:

Querida Ruth:
Estaré en tu vecindario el sábado en la tarde y pasaré a visitarte. Con amor, Jesús

El Pozo

Un hombre cayó en un pozo y no podí­a salir

Una persona SUBJETIVA se acercó y dijo: ÂMe identifico con tu situación.

Una persona OBJETIVA se acercó y dijo: Es lógico que alguien haya caí­do ahí­ adentro

Un FARISEO dijo: «Sólo la gente mala cae en un pozo».

Un MATEMÁTICO calculó cómo se habí­a caí­do en el pozo.

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